Una columna de opinión publicada en el diario Tabasco HOY bajo el título "AMLO no llama; lo invocan" pone bajo la lupa una de las narrativas más repetidas en la política mexicana reciente: la idea de que Andrés Manuel López Obrador sigue tomando decisiones desde su retiro en la finca de La Chingada, Palenque, pese a que la presidenta Claudia Sheinbaum ha negado públicamente recibir instrucciones de su antecesor.
El origen: una frase en el Segundo Informe
El texto de opinión parte de un episodio concreto: durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre su relación con López Obrador y negó rupturas dentro de la llamada "Cuarta Transformación" (4T).
Según recoge la columna, al día siguiente de ese informe Sheinbaum fue más explícita: "Tras negar en su Segundo Informe rompimientos en la 4T, Sheinbaum dijo el miércoles que AMLO no la ha llamado para decirle qué hacer"1. El autor del texto añade que la afirmación de la mandataria abre una pregunta distinta a la que se venía discutiendo: "si el teléfono no sonó, ¿quién lleva casi dos años hablando por él?".
Sheinbaum dijo el miércoles que AMLO no la ha llamado para decirle qué hacer.
Columna "AMLO no llama; lo invocan", Tabasco HOY

El dato falso que circuló antes
El columnista relata cómo, antes de esta declaración, circuló la versión de que Sheinbaum ni siquiera había mencionado a López Obrador durante su Informe, un dato que —según reconoce el propio autor— le resultó atractivo pero que resultó ser incorrecto.
Al revisar el documento del Informe, constató que la presidenta sí mencionó a su antecesor en tres ocasiones, al referirse a temas de maestros, el programa IMSS-Bienestar y fertilizantes1. "No le levantó un altar ni lo borró. Lo dejó donde correspondía: en el sexenio anterior", señala el texto sobre el tratamiento que Sheinbaum dio a la figura de López Obrador.
La "teoría del titiritero"
El eje central de la columna es una crítica a lo que el autor bautiza como "la teoría del titiritero": la idea, muy difundida en redes sociales y en ciertos sectores de la opinión pública, de que López Obrador continúa gobernando de facto desde su retiro.
El texto argumenta que esta interpretación es difícil de refutar porque se ajusta a cualquier escenario posible: "Si conserva una política, obedece a AMLO; si la cambia, rompió con él. Si lo mantiene, es débil; si lo retira, empezó la purga"1. Por ello, concluye el autor, "así cualquiera acierta".
La columna plantea que quienes sostienen esta teoría tampoco tienen acceso real a las conversaciones privadas entre Sheinbaum y López Obrador, pero actúan como si las conocieran1.
Lo que hay que saber
- El episodio
Sheinbaum afirmó que López Obrador no le ha enviado mensajes ni instrucciones desde que dejó la presidencia.
- El contexto
La declaración se dio un día después de que la presidenta negara, en su Segundo Informe de Gobierno, rupturas dentro de la 4T.
- Las menciones reales
Sheinbaum sí mencionó a López Obrador tres veces en su Informe, al hablar de maestros, IMSS-Bienestar y fertilizantes.
- El argumento de fondo
La columna cuestiona la narrativa de que AMLO sigue gobernando "desde las sombras" por carecer de pruebas verificables.

La pregunta que queda abierta
Más allá de si López Obrador llama o no a Sheinbaum, el texto plantea que el verdadero fenómeno a observar es quién necesita que esa narrativa de control siga viva. "El problema quizá sea necesitar la voz de un hombre detrás de la mujer que gobierna"1, sostiene la columna, sugiriendo que buena parte del debate político actual gira en torno a la dificultad de aceptar que Sheinbaum gobierna con autonomía propia.
El texto cierra sin resolver la disputa de manera categórica, sino invitando a distinguir entre la sospecha —legítima como hipótesis periodística— y la prueba, en un contexto donde las versiones sobre la relación entre ambos políticos de Morena siguen alimentando la conversación pública en Tabasco y en el resto del país.













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