A 58 años de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, la memoria de aquel movimiento estudiantil no se cuenta con una sola voz: varios de sus protagonistas, que en su juventud compartieron la lucha por las libertades democráticas, terminaron tomando caminos políticos opuestos, y algunos se convirtieron en críticos declarados del expresidente Andrés Manuel López Obrador y del movimiento que encabezó, Morena.
Una generación, caminos distintos
El movimiento estudiantil de 1968 unió a jóvenes de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional bajo una sola bandera: la defensa de las libertades y la democracia frente al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Pero con el paso de las décadas, ese grupo heterogéneo se dividió en vertientes muy distintas dentro de la política mexicana.1
Mientras algunos exlíderes se integraron a las filas de Morena y hoy ocupan cargos públicos, otros se convirtieron en voces críticas del proyecto que encabezó López Obrador, acusándolo de traicionar los ideales democráticos que decían defender desde el CNH, el Consejo Nacional de Huelga.1

Luis González de Alba, la voz incómoda
Luis González de Alba fue representante de la Facultad de Psicología de la UNAM ante el Consejo Nacional de Huelga y estuvo presente en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.1
Con los años se convirtió en una de las voces más incómodas del movimiento por su estilo frontal, al grado de tener diferencias públicas con López Obrador antes de morir en 2016; distintos medios documentaron sus roces con el entonces líder morenista, principalmente por cuestionar que se asumiera como el único heredero de la izquierda mexicana.1
Gilberto Guevara Niebla, del diálogo a la ruptura
Gilberto Guevara Niebla es uno de los sobrevivientes más conocidos del 68: fue líder estudiantil de la UNAM, pasó tres años en prisión y se exilió en Perú y Chile tras la represión.2
Su trayectoria posterior lo llevó a ocupar cargos dentro de la administración pública, incluida la subsecretaría de Educación durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, antes de convertirse en una figura que también terminó distanciada del proyecto político encabezado por López Obrador.3
Los que sí llegaron a Morena
No todos los exlíderes del 68 terminaron del lado opuesto. Pablo Gómez, quien en 1968 era presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Economía de la UNAM y estuvo preso tras la masacre, construyó una carrera de más de dos décadas en la política y hoy forma parte de Morena.4
Jesús Martín del Campo, exdirigente de la CNTE y exdiputado por el PRD, también terminó como diputado por Morena en el Congreso de la Ciudad de México, mientras que Salvador Martínez della Rocca, conocido como "El Pino", pasó por el PRD y la administración de Miguel Ángel Mancera antes de sumarse a las filas del movimiento fundado por López Obrador.5
Lo que hay que saber
- El origen
El movimiento estudiantil de 1968 surgió entre estudiantes de la UNAM y el IPN y fue reprimido violentamente el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
- Los críticos de AMLO
Luis González de Alba y Gilberto Guevara Niebla figuran entre los exlíderes que tuvieron diferencias públicas con López Obrador.
- Los que llegaron a Morena
Pablo Gómez, Jesús Martín del Campo y Salvador Martínez della Rocca terminaron ocupando cargos públicos dentro del partido fundado por AMLO.

Una memoria dividida
El contraste entre quienes se integraron a Morena y quienes terminaron criticando al partido ilustra cómo la memoria del 68 dejó de ser un relato único para convertirse en un terreno de disputa política. Cada 2 de octubre, los sobrevivientes siguen exigiendo justicia por la masacre, pero sus posiciones frente al poder actual —y frente al legado del propio López Obrador— están lejos de coincidir.1














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