El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, tras 112 días de licencia en medio de una acusación estadounidense por presuntos vínculos con el crimen organizado, ha detonado un debate que va más allá del derecho constitucional: ¿basta con que un acto sea legal para que sea legítimo? Esa es la pregunta que plantea la columnista Mónica Güicho en El Universal, en un texto que cuestiona si el retorno del mandatario sinaloense, pese a encontrar una puerta abierta en la ley, no termina por producir una fractura democrática en el estado y en el país.1
El argumento de la columna
Güicho parte de un hecho ya consumado: Rocha Moya pidió licencia para separarse del cargo en medio de investigaciones que comprometían no sólo su situación personal, sino la confianza en el gobierno que encabezaba, y ciento doce días después, con las pesquisas todavía abiertas, decidió volver.1
La autora advierte que la primera tentación de cualquier jurista es buscar de inmediato la norma que permita o prohíba ese regreso, pero sostiene que detenerse ahí sería un error, porque una Constitución no es solamente un catálogo de competencias, sino, ante todo, un sistema de límites al poder.1
México enfrenta en Sinaloa una pregunta que trasciende a un gobernador, a un partido y a un estado: ¿basta la legalidad para legitimar el ejercicio del poder?
Mónica Güicho, columnista de El Universal
Los hechos detrás del debate
El trasfondo de la columna es la acusación de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que en abril de 2026 incluyó a Rocha Moya al frente de una lista de diez funcionarios y exservidores públicos de Sinaloa por presuntos vínculos con el crimen organizado, específicamente con la facción de Los Chapitos.2
El gobernador solicitó licencia el 1 de mayo de 2026, autorizada por el Congreso del Estado, y en su lugar asumió como gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde, entonces secretaria general de Gobierno.3
El 21 de agosto, Rocha Moya anunció en redes sociales su reincorporación como gobernador constitucional, argumentando que la FGR le informó, tras 112 días de investigación, que no existen "los mínimos elementos de prueba" que sustenten su participación en conducta penal alguna.4
Lo que hay que saber
- La licencia
Rocha Moya se separó del cargo el 1 de mayo de 2026 tras la acusación de Estados Unidos.
- La gobernadora interina
Yeraldine Bonilla Valverde encabezó el gobierno estatal durante los más de tres meses de ausencia.
- El regreso
El 21 de agosto de 2026 Rocha Moya anunció su reincorporación, afirmando que la FGR no halló pruebas en su contra.
- El fuero
El gobernador aseguró haber renunciado temporalmente al fuero constitucional durante su licencia para someterse a la investigación.

Legalidad contra legitimidad
El planteamiento central de Güicho distingue entre la legalidad formal —que un acto encuentre respaldo en la norma— y la legitimidad democrática, que exige algo más que el cumplimiento técnico de un procedimiento. Para la autora, hay regresos al poder que, aun encontrando una puerta abierta en la ley, producen una fractura democrática, y el de Rocha Moya es, a su juicio, uno de ellos.1
El debate no es sólo académico: el retorno del mandatario provocó un rechazo inmediato dentro de la propia coalición gobernante. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, exhortó públicamente al gobernador a reconsiderar su decisión y solicitar licencia nuevamente para permitir que la FGR concluyera sus investigaciones, aclarando que el partido no había sido informado ni había autorizado el regreso.5

Un giro inesperado
El caso dio un vuelco horas después de publicada la columna: apenas un día después de reincorporarse, Rocha Moya volvió a solicitar licencia para separarse de sus funciones, señalando en un documento enviado al Congreso de Sinaloa que "Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo".6
La nueva petición, presentada con "carácter indefinido" por más de treinta días, se dio ante la falta de respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, de gobernadores morenistas y de otras figuras dentro del partido, que se deslindaron públicamente del regreso del mandatario sinaloense.6













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