El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, protagonizó en menos de 48 horas uno de los episodios más tensos de la política mexicana reciente: reasumió el cargo tras 112 días de licencia, se topó con el rechazo unánime de su propio partido y de la presidenta Claudia Sheinbaum, y terminó solicitando una nueva licencia indefinida apenas un día después de haber vuelto. El respaldo incondicional que recibió hace dos años, encabezado por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, se transformó en un aislamiento político casi total.
Un regreso de apenas 34 horas
Rocha Moya volvió a la gubernatura de Sinaloa el viernes 21 de agosto, después de haber estado separado del cargo durante 112 días mientras se ponía a disposición de la Fiscalía General de la República por las acusaciones formuladas en su contra desde Estados Unidos.1 El mandatario aseguró que regresaba "con la frente limpia y en alto" tras concluir que las autoridades mexicanas no encontraron elementos para vincularlo con algún delito.2
Sin embargo, el episodio duró poco: 34 horas después de reasumir funciones, Rocha Moya volvió a pedir al Congreso de Sinaloa una licencia temporal indefinida.3 El mensaje presidencial de Sheinbaum del sábado 22 de agosto, en el que condenó "la ambición desnuda del poder por el poder" sin mencionarlo directamente, precedió por apenas unas horas a la nueva solicitud.1
Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo
Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa

El respaldo que tuvo hace dos años
El apoyo que Rocha Moya recibió en 2024, tras ser señalado en una carta atribuida a Ismael "El Mayo" Zambada, fue encabezado por el entonces presidente López Obrador, quien lo defendió desde su conferencia matutina y calificó su actitud como "un acto de congruencia y de mucho valor civil".4 Después de él, 19 gobernadores en funciones y ocho electos cerraron filas en su apoyo, y la bancada de Morena en la Cámara de Diputados llegó a recibirlo con un coro de "¡No estás solo, no estás solo!".1
En abril de este año, la justicia de Estados Unidos acusó formalmente a Rocha Moya de conspirar con el Cártel de Sinaloa, además de solicitar la detención con fines de extradición de 10 políticos, funcionarios y exfuncionarios, la mayoría de Morena, señalados por tráfico de armas y drogas.1 En ese momento, el Gobierno de México se negó a detener o entregar a los requeridos, argumentando falta de pruebas.
Morena se deslinda en bloque
El regreso de Rocha Moya no fue bien recibido dentro de su propio movimiento. Gobernadoras y gobernadores de la Cuarta Transformación se deslindaron de la decisión horas después de conocerse, y cerraron filas con la presidenta Sheinbaum en un pronunciamiento conjunto.5 El documento fue suscrito por 23 gobernadoras y gobernadores, además de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, entre quienes destacan Delfina Gómez (Estado de México), Marina del Pilar Ávila (Baja California) y Alfredo Ramírez Bedolla (Michoacán).
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, reiteró que la decisión de volver al gobierno estatal fue tomada de manera personal por Rocha, sin consultar ni informar al partido.6 Por su parte, Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, señaló que el partido espera la conclusión de las investigaciones y que nadie debe estar por encima de las leyes. El coordinador de los legisladores federales de Morena, Ricardo Monreal Ávila, calificó la decisión como "impronta".
Lo que hay que saber
- Licencia previa
Rocha Moya estuvo separado del cargo 112 días antes de su breve regreso el 21 de agosto.
- Duración del regreso
Reasumió funciones y pidió una nueva licencia apenas 34 horas después.
- Respaldo perdido
23 gobernadores de Morena y la dirigencia nacional del partido se deslindaron de su decisión.
- Acusación en EE.UU.
En abril, la justicia estadounidense lo acusó de conspirar con el Cártel de Sinaloa.

Aislado incluso en el Congreso
El aislamiento de Rocha Moya se hizo evidente también en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, donde legisladores de Morena evitaron pronunciar su nombre, "como si estuviera proscrito".7 El nombre y apellido de Rubén Rocha Moya solo fue mencionado por parlamentarios del PAN y del PRI durante la sesión.
Al desmarque de Morena y de Sheinbaum se sumó el Partido Verde Ecologista de México, aliado de la coalición gobernante, que calificó de imprudente la decisión de Rocha por no ponderar que las autoridades mantienen investigaciones abiertas.8 La Secretaría de Gobernación, por su parte, calificó el regreso a la gubernatura como una decisión estrictamente personal del mandatario sinaloense.













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