Ante el aumento de personas en situación de calle en distintas ciudades del país, organizaciones civiles, iglesias y gobiernos locales buscan cada vez más orientación para abrir refugios temporales. Especialistas en asistencia social coinciden en que un proyecto de este tipo requiere mucho más que buena voluntad: exige cumplir requisitos legales, garantizar infraestructura adecuada y asegurar financiamiento sostenible en el tiempo.
Requisitos legales e infraestructura mínima
Antes de recibir a la primera persona, un refugio debe registrarse ante las autoridades municipales y locales, y tramitar permisos de funcionamiento, licencias sanitarias y de operación, además de contratar un seguro de responsabilidad civil. El cumplimiento de normas de seguridad no es opcional: de ello depende la continuidad legal del proyecto.
En cuanto al espacio físico, se recomienda destinar entre 5 y 10 metros cuadrados por persona como mínimo, con colchones, mantas y sábanas limpias, baños y duchas con agua caliente, sistemas de calefacción en climas fríos, y protocolos claros de vigilancia y control de acceso.
Servicios, personal y financiamiento
Un refugio funcional debe ofrecer alojamiento seguro, comidas nutritivas, higiene personal, atención médica básica, ropa y artículos de aseo, así como espacios de convivencia. Para sostener esta operación se necesita un equipo que incluya coordinador general, trabajadores sociales, personal de cocina, vigilancia, un médico o enfermero, y voluntarios capacitados.
El financiamiento suele combinar donaciones privadas, subvenciones gubernamentales, apoyo de organizaciones benéficas, campañas de crowdfunding y alianzas con empresas. Las alianzas estratégicas con municipios, hospitales, ONG locales y comunidades religiosas también resultan clave para sostener el servicio a largo plazo.
Protocolos y desafíos comunes
Los especialistas insisten en definir protocolos claros desde el ingreso hasta la salida: una evaluación de necesidades al momento de la acogida, normas de convivencia respetuosas, protección de datos personales, y un plan de reinserción social al egreso. También se recomienda incorporar servicios de apoyo como orientación legal, asesoría psicológica, capacitación laboral y seguimiento posterior al paso por el refugio.
Entre los principales obstáculos que enfrentan estos proyectos destacan la falta de financiamiento sostenible, el estigma comunitario hacia las personas sin hogar, la atención de casos con adicciones o problemas de salud mental, la gestión de conflictos internos y la escasez crónica de recursos.

Comienza pequeño, valida tu modelo y expande. Una evaluación seria de las necesidades locales es siempre el primer paso.
Recomendación de especialistas en asistencia social a organizaciones que buscan abrir un refugio
Lo que hay que saber
- Espacio mínimo
Se recomienda destinar entre 5 y 10 metros cuadrados por persona alojada.
- Personal básico
Un refugio requiere coordinador general, trabajadores sociales, personal de cocina, vigilancia y personal médico.
- Financiamiento
Las fuentes más comunes son donaciones privadas, subvenciones gubernamentales, crowdfunding y alianzas empresariales.
- Principal desafío
La sostenibilidad financiera y el estigma comunitario son los obstáculos más citados por quienes operan estos espacios.












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