México transita 2024 con un crecimiento económico moderado pero sostenido, de entre 2% y 3% del PIB, en un escenario donde el nearshoring y el consumo interno funcionan como motores, mientras la inflación, la inseguridad y una marcada desigualdad regional entre estados como Nuevo León y Oaxaca revelan los límites estructurales de esa expansión.
Un crecimiento moderado tras la pandemia
Después de la recuperación pospandemia, la economía mexicana ha logrado mantener una trayectoria de expansión constante, aunque lejos de tasas aceleradas. El rango de 2% a 3% anual del PIB se ha convertido en la referencia habitual para describir el desempeño del país en el último periodo.
Ese ritmo refleja un equilibrio delicado entre oportunidades emergentes, como la relocalización de cadenas productivas globales, y desafíos de fondo que limitan un despegue más contundente, entre ellos la inflación persistente y la debilidad del crecimiento salarial real.
Los motores del crecimiento nacional
El fenómeno del nearshoring ha colocado a México como uno de los destinos preferidos para la inversión extranjera, particularmente en manufactura, al beneficiarse de la reconfiguración de las cadenas de suministro globales tras las tensiones comerciales internacionales.
A ello se suma un mercado interno relativamente resiliente, sostenido por el flujo constante de remesas y por la generación de empleos formales, además del dinamismo del sector automotriz y electrónico, que se mantiene como uno de los principales motores de exportación y empleo en el país.
Las limitaciones que frenan el despegue
No todo son buenas noticias. La inflación persistente sigue erosionando el poder adquisitivo de las familias mexicanas, mientras que la inseguridad y la violencia desalientan la inversión privada en varias regiones del país, especialmente fuera de los polos industriales consolidados.
A esto se agrega un crecimiento salarial real débil y una alta dependencia de las exportaciones hacia Estados Unidos, factor que expone a la economía mexicana a los vaivenes de la política comercial y económica de su principal socio.
El mapa desigual del progreso
El crecimiento económico mexicano dista de ser homogéneo. En el noreste, Nuevo León y Coahuila lideran la expansión gracias a la industria automotriz y la atracción de capital extranjero, con Monterrey consolidándose como un hub de negocios de referencia nacional.
En el Bajío, Guanajuato y Aguascalientes muestran un crecimiento acelerado en manufactura y servicios, mientras Guadalajara se perfila como centro tecnológico emergente. Quintana Roo, por su parte, se sostiene en el turismo, aunque con vulnerabilidades estructurales que lo hacen dependiente de factores externos.
En contraste, estados del sur y centro-sur como Oaxaca, Guerrero y Chiapas mantienen índices de desarrollo más bajos, con economías poco diversificadas y una menor capacidad para atraer inversión, lo que perpetúa la brecha territorial.
Sectores que ganan terreno
La tecnología y el fintech destacan por un crecimiento de doble dígito en startups y soluciones digitales, concentrado principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, ciudades que se consolidan como ecosistemas de innovación.
El comercio electrónico continúa acelerándose tras los cambios en los hábitos de consumo provocados por la pandemia, mientras que las energías renovables atraen una inversión creciente, aunque todavía limitada por políticas públicas contradictorias. Los servicios profesionales, incluido el outsourcing, también atraen capital de forma sostenida.
Los desafíos estructurales pendientes
Uno de los mayores obstáculos sigue siendo la informalidad laboral: aproximadamente el 56% de la población económicamente activa trabaja en el sector informal, lo que limita el acceso a seguridad social y reduce la recaudación fiscal.
A esto se suma una productividad estancada, que ubica a México en lugares bajos de los rankings de la OCDE, así como una inversión insuficiente en investigación y desarrollo frente a economías comparables. La fragmentación territorial derivada de la inseguridad completa un panorama en el que el potencial de crecimiento se ve limitado en amplias regiones del país.

El nearshoring nos da una ventana de oportunidad histórica, pero si no resolvemos la informalidad y la inseguridad, el crecimiento seguirá siendo desigual entre regiones.
Analista económico citado en el diagnóstico sobre la economía mexicana
Lo que hay que saber
- Crecimiento del PIB
La economía mexicana crece entre 2% y 3% anual en el periodo actual.
- Informalidad laboral
Cerca del 56% de la población económicamente activa trabaja en el sector informal.
- Polos de dinamismo
Nuevo León, Coahuila, Guanajuato y Aguascalientes lideran el crecimiento gracias al nearshoring y la manufactura.
- Estados rezagados
Oaxaca, Guerrero y Chiapas registran los menores índices de desarrollo económico del país.













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