El nearshoring, la relocalización de operaciones empresariales hacia países geográficamente cercanos, ha convertido a México en el principal beneficiario de este fenómeno en América Latina, con un aumento de aproximadamente 30% en inversiones desde 2020 y más de 300,000 empleos generados, aunque persisten dudas sobre la calidad de esos puestos de trabajo.
Qué impulsa la relocalización
El nearshoring consiste en trasladar operaciones productivas hacia países cercanos en lugar de recurrir al offshoring tradicional en Asia, como hacían muchas empresas estadounidenses. Factores como la reducción de costos logísticos, la búsqueda de cadenas de suministro más resilientes tras la pandemia, las tensiones comerciales y arancelarias, y la creciente automatización han impulsado esta tendencia.
México se ha posicionado como el destino preferido en la región, concentrando inversiones en sectores como manufactura, electrónica, industria automotriz y textiles.
Beneficios para el empleo
El fenómeno ha generado nuevas plantas industriales y puestos de trabajo, con salarios generalmente superiores a las alternativas locales previas. También ha impulsado la transferencia tecnológica, la capacitación de trabajadores y una mayor formalización laboral, además de generar empleos indirectos en el sector servicios a través de encadenamientos productivos.
Los riesgos de la precarización
No todo son beneficios. En países receptores como México y Centroamérica predominan los empleos de baja cualificación, con salarios bajos en comparación con los países de origen y contratos temporales que fomentan la precarización laboral. Además, existe riesgo de presión salarial por la competencia con el empleo local y una dependencia excesiva de flujos de inversión extranjera que pueden ser volátiles.
En Estados Unidos y Europa, países de origen de estas inversiones, el nearshoring se asocia con pérdida de empleos manufactureros, mayor desigualdad regional en ciudades industriales y debilitamiento del poder de negociación sindical.
El futuro del fenómeno
Los especialistas anticipan varios escenarios para los próximos años: una automatización creciente que derive en empleos de mayor calidad pero en menor cantidad, un nearshoring más selectivo enfocado en sectores específicos, y una mayor demanda de capacitación y desarrollo de habilidades técnicas entre la fuerza laboral.
México enfrenta además el reto de evitar la concentración geográfica de estas inversiones, mientras otros países latinoamericanos, menos competitivos, corren el riesgo de quedar excluidos de este proceso.
México se ha convertido en el principal beneficiario del nearshoring en América Latina, pero el reto ahora es que esos empleos no se queden solo en la cantidad, sino que mejoren en calidad y estabilidad.
Análisis del sector sobre inversión extranjera y empleo
Lo que hay que saber
- Crecimiento de inversión
Las inversiones por nearshoring han aumentado alrededor de 30% desde 2020.
- Empleos generados en México
Se estiman más de 300,000 nuevos empleos entre 2020 y 2023 gracias al nearshoring.
- Sectores beneficiados
Manufactura, electrónica, industria automotriz y textiles concentran la mayor parte de la inversión.
- Riesgo principal
La concentración geográfica de las inversiones en pocas regiones de México representa una vulnerabilidad a futuro.














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